Cultura

Las ciudades históricas y antiguas de Marruecos rebozan de tradición y cultura. Sus monumentos, su gente, su gastronomía y su naturaleza, todo este patrimonio cultural impresiona por su  potencial cualitativo y cuantitativo que llegó a ser el fruto de un legado humano que encierra el encuentro de civilizaciones y etnias.

Amazighs, los beréberes, los primeros pobladores de Marruecos, romanos, árabes, andaluces y colonizaciones europeas fueron las piezas humanas que forjaron la historia de este país. Marruecos pudo combinar una variedad de muchas influencias e hilvanar una cultura y una identidad sólidas que partían de una realidad plural y de las circunstancias geopolíticas que gestaron insólitamente el Reino de hoy.

Sabores como colores invaden las callejuelas laberínticas de sus medinas. Sus monumentos exponen el ingenio de sus fundadores, y su artesanía desprende la fragancia de autenticidad y la habilidad de sus artesanos: curtidores, tejedores, alfareros, herreros, caldereros, entre otros.

Su naturaleza, su gastronomía, sus productos de cuidado y sus especies le inundan con sabores infrecuentes y a la vez inolvidables. Cuando el viajero se empapa de este ambiente, siente inmediatamente el afán desenfrenado de volver más de una vez a visitar este país, porque la experiencia del deleite no acaba sino sigue.
Sencillamente, su cultura es inagotable por describir. Lo único para entenderla, hay que vivirla con su gente, estar en compañía de profesionales que revelan los secretos de los detalles o sentirla en privado disfrutando de cada momento y  de cada lugar.

Cultura

Las ciudades históricas y antiguas de Marruecos rebozan de tradición y cultura. Sus monumentos, su gente, su gastronomía y su naturaleza, todo este patrimonio cultural impresiona por su potencial cualitativo y    cuantitativo    que   llegó a ser
el fruto de un legado humano que encierra el encuentro de civilizaciones y etnias.

Amazighs, los beréberes, los primeros pobladores de Marruecos, romanos, árabes, andaluces y colonizaciones europeas fueron las piezas humanas que forjaron la historia de   este   país.   Marruecos  pudo  combinar
una    variedad    de      muchas     influencias
e hilvanar una cultura y una identidad sólidas que partían de una realidad plural y de las circunstancias geopolíticas que gestaron insólitamente el Reino de hoy.

Sabores        como          colores        invaden
las         callejuelas          laberínticas         de
sus medinas.  Sus monumentos exponen el      ingenio       de      sus           fundadores,
y su artesanía desprende  la fragancia de autenticidad     y         la       habilidad      de
sus artesanos: curtidores, tejedores, alfareros, herreros, caldereros, entre otros.

Su       naturaleza,          su        gastronomía,
sus productos de cuidado y sus especies le inundan       con      sabores       infrecuentes
y a la vez inolvidables. Cuando el viajero se empapa de este ambiente, siente inmediatamente el afán desenfrenado de volver más de una vez a visitar este país, porque la experiencia del deleite no acaba sino sigue.
Sencillamente, su cultura es inagotable por describir. Lo único para entenderla, hay que vivirla con su gente, estar en compañía    de   profesionales  que revelan
los secretos de los detalles o sentirla en privado disfrutando de cada momento y  de cada lugar.